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Deportes y Comunicación | November 26, 2022

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¿200 metros se convierten en una ultra?

¿200 metros se convierten en una ultra?
ivanferrer

Tengo que reconocer que la penúltima vez que me calcé las gafas de natación fue el 25 de diciembre de 2018 en la Copa Nadal. Y exceptuando los chapuzones veraniegos de rigor en la playa y en la piscina de mis suegros, no me las había vuelto a poner. El puente de goma, de un inquietante tono hueso -tras tanto tute ya había desaparecido el blanco reluciente inicial y ya las tenía totalmente descoloridas-, estaba a punto de partirse. Supuse que la diosa Fortuna se apiadaría de mí y que no me dejaría tirado por unos tristes cinco minutos de nada.

Volvía al lugar del crimen por undécima vez, pero en esta ocasión los 200 metros me iban a parecer la Marnaton. Mi falta de forma -por decirlo de una manera suave- hizo que sudara tinta para alcanzar las tres boyas gigantes que marcaban el recorrido. Cuando justo acababa de superar la señal que marcaba la mitad del trayecto escuché que por megafonía indicaban que al último participante de mi serie le faltaban aún 75 metros para finalizar… No hizo falta que me diera la vuelta ni dejara de disminuir mi infernal ritmo combinando crol y braza para saber que no tenía a nadie detrás; la moto acuática de la Cruz Roja me daba ánimos mientras me controlaba.

No está del todo mal llegar el último -serie master B masculina-; todo el mundo te está esperando…

¿Se te atraganta algo muy sencillo? ¿O solo participas cuando sabes que vas a quedar bien?

photo credit: irëne E il naufragar m’è dolce in questo mare via photopin (license)

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