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Deportes y Comunicación | March 21, 2019

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¿Atacas llorando?

¿Atacas llorando?
ivanferrer

Llorar es un ejercicio muy sano. Libera tensiones y ayuda a pasar períodos de duelo. Puedes hacerlo de alegría, de rabia o de pena. El lloro es la manifestación de una emoción, y de eso, de emociones, va repleto el mundo del deporte. A raudales hubo en la final de Copa del Rey del pasado fin de semana. Media parte de guerra de trincheras, un tercer cuarto de despliegue total blanco y una última parte de remontada histórica azulgrana, parada con un truco final de Llull. Y cinco minutos más de épica. Tras casi 45 minutos de batalla total baloncestística, se le escapa la copa de las manos en el último suspiro al Madrid. Los árbitros la han cagado hasta el fondo, doblemente. Un error le dio la vida primero, pero el siguiente le mató.

El Madrid decidió obviar lo obvio (la falta antideportiva a Singleton) y se centró en el tapón de Randolph. Se lanzó a tumba abierta en la insana estrategia del lloro como queja; un lloro que demuestra una gran bajeza deportiva e institucional. La grandeza de un deportista se mide tanto en cómo se comporta en la victoria (Puyol dejando que Abidal levantara la Champions tras su calvario personal) como en la manera de asumir la derrota (Iván Fernández, que iba segundo en una carrera de cross, optó por no adelantar al keniata Abel Mutai que pensaba que ya había llegado a meta y se paró a pocos metros de la llegada).

El Madrid de baloncesto es muy grande y gana mucho, pero se empequeñece y vulgariza en reacciones infantiles como ésta.

Yo lo tengo muy claro, la canasta de Ante Tomic no fue campo atrás…

¿Te indignas con las injusticias? ¿O a veces te dan y otras te quitan?

photo credit: jpchima.ortiz the weeping, a relief of the soul… via photopin (license)

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