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Deportes y Comunicación | February 24, 2018

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¿Cómo será tu eco en la eternidad?

¿Cómo será tu eco en la eternidad?
ivanferrer

En el preciso instante anterior a la batalla -en el que reina el miedo, el nerviosismo y la tensión-, el General Máximo Décimo Meridio lo grita a los cuatro vientos: “Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad”. Jonah Lomu se empezó a ganar el pasaporte a la eternidad con su aparición en el mundial de 1995. Con solo 19 años debutó con los All Blacks. Sus dos metros de altura y 120 kilos de peso lo convertían en un bulldozer; pero combinado con su velocidad -corría los 100 metros en menos de 11 segundos- era una máquina perfecta. Fue la primera figura mediática mundial del deporte oval, aunque nunca ganó la Copa del Mundo de Rugby.

Desde 1996 luchó contra graves problemas de riñón, que le llevaron a diálisis y a un posterior transplante. Su estrella se apagó tímidamente, en silencio, sin estridencias, como había sido Lomu fuera del campo. Su grandeza como icono en Nueva Zelanda se tradujo en un último acto en su funeral público. Eden Park, el estadio en el que reside la magia de los All Blacks, fue testimonio de una emotiva Haka. Esa danza maorí que con tanta energía y emoción había cantado en 63 ocasiones con el combinado nacional. Jugadores de diversas épocas -unos trajeados, otros vestidos de sport, algunos con ropajes maoríes- danzaron con la misma pasión que en las grandes ocasiones, dejándose el alma, para rendir tributo a su compañero…

Lomu se fue, pero la haka en su honor en Auckland quedará para la eternidad…

¿Has pensado alguna vez en cómo te gustaría que te recordaran? ¿O mejor no pensar en ello porqué te da yuyu?

photo credit: Pūkana via photopin (license)

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