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Deportes y Comunicación | November 12, 2019

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¿Comparas siempre?

¿Comparas siempre?
ivanferrer

Intenté, por un mero criterio de practicidad, que Oriol jugara a baloncesto como su hermana. Sus intereses y su forma de ver la vida hicieron que finalmente optara por los patines en línea. Este hecho, indirectamente, me ha facilitado el trabajo de padre ya que las comparaciones entre ambos deportes son bastantes complicadas y rocambolescas. Durante los seis años en los que dos hermanos comparten casa y mantel, he podido comprobar que no se les puede comparar. Cada uno tiene su personalidad, aunque haya recibido exactamente la misma educación y valores. Tienen evoluciones dispares. Así que entrar en un absurdo laberinto argumental, sosteniendo que uno tenía una cierta habilidad cuando el otro ni lo soñaba a la misma edad, es una pérdida de tiempo y un sinsentido.

Tener un hijo doble campeón del mundo de motociclismo tiene que ser una auténtica pasada (y no tenerlo, también). El esfuerzo, la constancia, el tesón y la perseverancia que hay detrás de tales conquistas es ingente. Superar a todos los pilotos y mantener un altísimo nivel para llegar al final sin oposición. Y escapa a toda lógica que se convierta en un logro menor si su hermano es uno de los mejores pilotos de todos los tiempos.

Los logros de tus hijos se celebran de forma aislada, sin tener en cuenta lo que hace el otro. Porque si hemos decidido que se trata de individuos diferentes, ¿para qué vamos a compararlos?

¿Haces competir a tus hijos?

Photo Credit: Daniel Kulinski Flickr via Wunderstock (license)

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