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Deportes y Comunicación | April 21, 2019

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¿Ganar, ganar, ganar?

¿Ganar, ganar, ganar?
ivanferrer

Anna Boada, deportista de la que no había oído hablar, me devuelve a uno de los grandes enigmas deportivos y sociológicos que rondan por mi cabeza en los últimos meses: ¿Qué hay detrás de la victoria?

Para mí fue una gran hazaña completar en 2016 los 100 Km en ruta. Sin duda, ha sido mi mayor empresa, tanto a nivel físico como mental. 20 semanas de entrenamiento; 1.900 kilómetros… Y cuando lo conseguí vino la distensión, el bajón (los peores catarros, problemas intestinales y malestares los he sufrido tras grandes retos como la Matagalls-Montserrat o el Medio Ironman), el vacío… ¿Y ahora qué?

Imagínate ahora que te dedicas profesionalmente. Y que tu vida profesional depende de ello…

¿Los seguidores somos una corte de perdedores que alentamos al deportista para que llegue donde ni tan siquiera lo habíamos soñado? ¿Proyectamos nuestra anodina existencia y esperanzas en ellos? ¿Les exigimos todo y más para que nos regalen alegría? ¿Les presionamos constantemente, consciente o inconscientemente, para que nos saque  de la rutina a base de éxitos? ¿Podríamos vivir sin la emoción del deporte? ¿El deportista de élite es un elemento desechable cuando ya no puede ofrecer más victorias a la masa?

No tengo una respuesta clara; pero al menos creo que como sociedad no tenemos ni pajolera idea de por qué queremos ganar. La victoria se ha convertido en un fin en sí mismo, arriesgándolo todo… O tal vez sí que lo he descubierto. Ganar es la droga del siglo XXI; e importan poco sus consecuencias… Ya no es la religión el opio del pueblo, es la victoria en el mundo del deporte…

 ¿Tiene sentido enfocarnos tanto en la victoria como sociedad? ¿O el deporte no es para tanto?

photo credit: ARXARQI Poker via photopin (license)

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