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Deportes y Comunicación | March 21, 2019

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¿Juegas solo? 3

¿Juegas solo? 3
ivanferrer

Los mejores momentos son los que nunca esperas. Esos que salen de una mente privilegiada, que tiene un chispazo de genialidad que desencadena el confeti, la emoción y el recuerdo, camino de la eternidad. Ese cerebro inquieto y juguetón cruza una serie de variables y “¡BOOM!”, se saca de la chistera un truco de magia. Uno de esos que no olvidarán los espectadores que lo viven en directo.
El entrenador Doc Rivers, se congratulaba por una nueva victoria de Los Angeles Clippers ante Dallas. A pocos segundos del final del último cuarto, tenía donde quería a sus rivales, los Mavericks. De esta manera se afianzaban sus opciones de acabar entrando en las ocho plazas que dan opoción a jugar los playoffs en la Conferencia Oeste. Ganando de nueve puntos, la victoria ya era suya. En la pista, como contrincante, se encontraba una leyenda en el ocaso de su carrera: Dirk Nowitzki. Agitó toda la coctelera, pidió tiempo muerto, cogió el micro y le ofreció a Nowitzki la ovación de todo el Staples Center.

De la extrañeza inicial por la decisión del técnico de los Clippers, se transitó rápidamente a la emoción y el reconocimiento a una trayectoria de 21 años en la franquicia de Dallas. Un detallazo que nadie esperaba y que eleva el baloncesto a los altares de lo que realmente es: un deporte.

¿Te gusta reconocer el trabajo de tus adversarios? ¿O los rivales son solo eso, rivales?

photo credit: LuisRicardo “Probably it wasn’t the best of the ideas to give the magician a machete for Christmas”. via photopin (license)

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