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Deportes y Comunicación | January 20, 2019

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¿No te puedes morder la lengua?

¿No te puedes morder la lengua?
ivanferrer

El fin de semana que se cumplían diez años de la mayor gesta del automovilismo en España, estalló la olla exprés en diez mil pedazos… Una década del día en que un asturiano ganaba, por primera vez, el mundial de F1. De tocar el cielo con los dedos, de ser el número uno, el epicentro de la victoria, la envidia de todo deportista. Y al cabo de dos lustros, la efeméride se le clavó a Fernando Alonso como una aguja en la yugular… Porque diez años más tarde se encuentra en el valle más oscuro y profundo… sin risas ni palmaditas en la espalda, sin confeti ni trofeos, viendo el podium por foto y luchando solo por sobrevivir…

Y pasar de ser el número 1 a deambular por la zona media-baja de la carrera duele. Y duele tanto que a Fernando Alonso le da igual que las comunicaciones por radio con el equipo sean públicas, y que todo el mundo pueda oírlo… Mientras veía que le superaban hasta los más tontos y cortos de la clase, durante el Gran Premio de Japón, sacó su ira y el látigo a pasear: “¡Me pasan en las rectas como si fuera un GP2! ¡Es vergonzoso, muy vergonzoso! ¡Motor de GP2! ¡GP2!”.

Ver que van pasando los años y que, por A o por B, has pasado por varias escuderías punteras y no has podido volver a probar las mieles del éxito tiene que doler… Y el dolor continuado lleva, en ocasiones, a la ira desmesurada… Una ira que busca desesperada una salida y que solo encuentra consuelo en la maldita nostalgia…

photo credit: Gemma Having Fun in City via photopin (license)

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