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Deportes y Comunicación | December 14, 2018

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Ojos que no ven... corazón que se enciende

Ojos que no ven… corazón que se enciende
ivanferrer

En Elche aún le estarán haciendo vudú a Ramos, Pepe y Muñiz Fernández por pitar un penalty surrealista (hay que reconocerle al madridista que tiene una gracia tremenda haciendo el abrazo del oso a Carlos Sánchez). Y en Sevilla se acordarán de la familia del mismo árbitro por anular un gol legal a los andaluces. El populacho ya no tiene sed de venganza, está cansada de que los hombres de negro vayan como la señora muerte, guadaña en mano, cercenando las aspiraciones y sueños de los pequeños. Robin Hood pero al revés: “Robar a los pobres para dárselo a los ricos”…

Sale por enésima vez el debate de si debe prevalecer la picaresca en el fútbol o entrar de lleno en este deporte la tecnología. De momento se ha dado un gran paso con la aceptación del chip dentro del balón para que detecte cuándo pasa el esférico la línea de gol. Así, al menos, nos ahorraremos bochornosos espectáculos como el del Mundial de Sudáfrica (a Inglaterra se le trileó un gol frente a Alemania) o el de México 86 (el ya histórico no gol de Míchel ante Brasil).

En otros deportes, como el hockey hielo y el béisbol ya se ha aprobado el uso de las revisiones en vídeo, hecho que erradica un alto porcentaje de los errores cometidos en directo. Pero el fútbol sufre una suerte de ludismo que le hace vivir en un mundo plano en blanco y negro, cuando otros deportes ya viven a todo color y en 3D.

¿Si la tecnología ofrece claras ventajas competitivas qué sentido tiene rechazarla? El romanticismo nos puede llevar a escribir una carta con pluma, ¿pero desecharemos el ordenador para redactar cinco? ¿Tecnología, robotización y frialdad o romanticismo y debate?

photo credit: Mohammed Alnaser via photopin cc

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