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Deportes y Comunicación | July 17, 2018

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¿Qué son realmente 100 kilómetros? (10×10)

¿Qué son realmente 100 kilómetros? (10×10)
ivanferrer

Ya hace dos semanas que acabé la carrera. Siempre es la misma sensación. Lo has dado todo. Te has vaciado. Y vas digiriendo, poco a poco, todo lo que ha pasado. Te parece incluso irreal que lo llegaras a hacer; como un sueño de esos en los que te da palo despertarte…

Aprendí mucho. Y así se lo transmitiré a mis hijos. Que se olviden de la romántica mierda de frase de “si quieres puedes”; porque no es así. No es así porque, a veces, el resultado no llega. Pero todo lo que aprendes durante el camino, tiene un valor incalculable. Les quiero mostrar que si pones toda la energía y foco en lo que quieres conseguir, tendrás muchas más posibilidades de llegar donde quieres ir. Les quiero enseñar que la vida no es un puto botón que lo aprietas y lo consigues todo, sin esfuerzo ni dedicación. Les quiero enseñar que la vida es mucho más que una tableta, un móvil o un ordenador… Que puedes llorar, emocionarte y vivir tocando, hablando y compartiendo con los demás… Les quiero mostrar que cuando quieres algo no hay excusa: o vas o no vas… no vale con el verbo “lo intentaré”.

22 notas de WhatsApp, mientras corría, dieron para desarrollar estos 10 post. Me quedó claro que no es más generoso quién más tiene, sinó quién más te da (eso lo aprendí de la familia Givernau de la Cope). Fue demasiado el bocadillo de jamón que me preparó la organización para la post-carrera. Todo era perfecto: tras ducharme en el hotel, con los niños jugando en la cama de al lado y mi mujer organizándolo todo, me comí el mejor bocata de mi vida acompañado de un powerade azul (aunque esa noche dormí fatal; no sabía cómo ponerme para que no me dolieran las rodillas…).

Una rodillas y unas piernas que volví a tener perfectas, sin molestias, al cabo de solo cuatro días. Acabé la carreras sin rampas, ni rozaduras, y aún me quedaron restos para subir cuatro pisos por las escaleras del hotel, desde el buffet a la habitación (gracias a la brillante idea de mi hija Anna). Alex, reverencias por la preparación.

Nunca olvidaré la cara de emoción de Anna y Oriol, que me acompañaron en los metros finales. Y mi foto de finisher acompañado de mis hijos y los de Manolo y Chus. Y la ilusión que le hizo a mi hija escoger la copa de finisher, la más grande que había. Y lo emocionada que estuvo el día que se la llevó al cole para enseñarla a sus compañeros de clase. ¿Porqué qué es la vida sin emoción?

¿Que aprender de tus retos conseguidos? ¿O no hay que pensar demasiado y enfocarse en el siguiente?

photo credit: LEGO Quest “at the movies!” via photopin (license)

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