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Deportes y Comunicación | October 18, 2021

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¿Solo puede quedar uno?

¿Solo puede quedar uno?
ivanferrer

La historia del deporte y del olimpismo es una inacabable carrera de superación para ir más rápido, más alto, más preciso y más lejos. Una batalla encarnizada para superar a todos los rivales y subirse a lo más alto del cajón. Cada prueba es una suerte de selección natural en el que van quedando cadáveres deportivos en la cuneta, hasta que llega la hora de la lucha por las medallas. En ese momento, los detalles acaban definiendo, en la mayoría de los casos, quién es el mejor.

Pero hay singularidades de retan a la lógica, como fue el caso de la prueba de salto de altura masculina, en la que los dos aspirantes al oro -Barshim y Tamberi- se encontraban en el punto de iniciar el salto de desempate. Ante la posibilidad de muerte súbita, el catarí preguntó si era viable acabar la contienda con dos ganadores. Ante la afirmación del juez, el italiano se fundió en un abrazo con su rival, desencadenando un momento emotivo para enmarcar. Poco les importó el peaje de compartir, de no ser los únicos, para saborear la miel del oro…

Tal vez si le hubieran dado la oportunidad a Connor MacLeod de elegir, se hubiera quedado en el siglo XVI en las Highlands escocesas defendiendo los intereses de su clan. Y, de esta manera, se hubiera ahorrado más de 400 años buscando su sitio

¿Quieres ser solo el mejor? ¿O no te importa compartir a lo grande?

Imagen de OpenClipart-Vectors en Pixabay

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