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Deportes y Comunicación | November 12, 2019

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¿Te duermes en el banquillo?

¿Te duermes en el banquillo?
ivanferrer

Recuerdo con nitidez el momento en el que el entrenador cantaba la alineación en el vestuario. Son tiempos teñidos de sepia; los dorsales iban del 1 al 11 y cada número iba asociado a una posición en el campo. Era inviable que el delantero centro jugara con el 3 o que el interior izquierdo llevara a la espalda el 6. Este hecho se convertía en un trance perturbador cuando me tocaba coger el 12, 14, 15 ó 16 (el 13 nunca, era propiedad del portero suplente cuando había).

Tras la desilusión inicial, cogías el chándal y esperabas turno en el banquillo de chapa, sentado en un largo banco de madera. Salvo extraño imprevisto, tenías que esperar a la segunda parte para poder entrar en el terreno de juego. A medida que pasaban los minutos y se acercaba el final, te ibas entre desesperando e ignifugando interiormente. Pero en cuanto el entrenador te soltaba “calienta” saltabas como un resorte, te quitabas los pantalones largos y empezabas a ejercitarte para salir cuanto antes.

El principio por el que se rige un deportista, da igual el nivel en el que compita, es que quiere jugar. Y cuanto más, mejor. Por ello, escapa totalmente a mi entendimiento la pachorra con la que algún futbolista se toma el momento de saltar al campo desde la banda. Denota una desconexión total con la realidad que le envuelve. Y choca frontalmente con su entrenador, metido al 200%, que necesita un efectivo enchufado, cuando en realidad está más frío que un témpano de hielo…

¿Estás conectado en el banquillo? ¿O desde la banda lo ves todo muy relajado?

photo credit: Tambako the Jaguar Baby squirrel monkey sleeping on mother’s back via photopin (license)

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