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Deportes y Comunicación | August 17, 2018

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2 Comentarios

¿Tienes ángel de la guarda cuando estás en el infierno?

¿Tienes ángel de la guarda cuando estás en el infierno?
ivanferrer

El infierno, ese lugar imaginario lleno de fuego y sufrimiento, está oculto pero amenazante. Amenaza con materializarse cuando menos lo esperas. Hay quien lo ha mostrado con bastante soltura, como Testament con su canción Dog Faced Gods o Dante Alighieri con su Divina Comedia.

Yo estuve en él hace un año. Tras cuatro meses de entrenamientos estaba en la línea de salida de la Maratón de Barcelona 2013, mi segundo tributo a Filípides. Mi objetivo eran los 3:30. La mitad la pasé como un reloj, a 1:45. Pero en el kilómetro 28 noté que empezaba a quedarme sin gasolina; ahí me dí cuenta que el objetivo era imposible… Pero en el 30, como caída del cielo, me castigó una fortísima rampa en la parte trasera del muslo derecho acompañado de un intenso dolor en la rodilla de la misma pierna.

Paré, estiré y desapareció la rampa. Ahí empezó el infierno… tardé 1 hora y 50 minutos en hacer los 12 kilómetros que me quedaban. Me avanzaron centenares de corredores  y por cómo me animaba el público creo que estaba en un estado bastante lamentable. Pero tengo suerte del apoyo de mi ángel de la guarda, Jordi, que me acompaña desde el kilómetro 25 -es una bestia capaz de hacer el Ironman de Niza en menos de 11 horas. Se trata de una carrera eterna y desesperada para cruzar el arco de meta… Jordi me anima, me da agua, plátanos, tira de mí… Cada kilómetro parece una maratón entera.

Hay momentos en los que una abuela con caminador iría más rápido… Durante dos kilómetros tardo más de un minuto en hacer cada 100 metros… Las piernas me duelen mucho, voy a lo “Walking Dead”… Tengo la sensación que si me pongo a andar ya no podré volver a correr, así que no me paro… Jordi me deja a 200 metros de la meta. La verdad que lo ha bordado, sin él no hubiera llegado.

Por fin llego en 4:25:20. Estoy destrozado, desecho, como si un tren me hubiera pasado por encima. Me acuerdo de mi mujer y mis niños. No me siento ni triste, ni rabioso, ni satisfecho, ni orgulloso, ni decepcionado. Sencillamente vacío…

¿En los peores momentos tienes un ángel de la guarda? ¿O estás preparado para hacerlo solo?

Comentarios

  1. Jennifer

    Ya sé que lo de retirarse una vez has empezado algo no va contigo, ¿pero es necesario tanto sufrimiento?

    • ivanferrer

      La verdad que valió la pena. Y de los momentos más complicados es en los que aprendes más. Así es el deporte de fondo para mí.

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