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¿Y ahora qué?

Se cumplió el peor escenario posible para el Joventut de Badalona. Arrolló al farolillo rojo, pero el Araski hizo lo propio contra el Estepona, abortando el milagro de última hora. Así, tras dos temporadas en la élite del baloncesto femenino, la Penya baja de categoría, rumbo a la Liga Femenina Challenge.

En el ecuador de la competición, las verdinegras se quedaron a una sola victoria de disputar la Copa de la Reina. Pero durante la segunda vuelta, los resultados se fueron envenenando hasta llegar a una última jornada de todo o nada. Y salió cruz. La verdad es que el final ha sido apretadísimo, con dos equipos salvados con el mismo balance de victorias y derrotas que las de Badalona (Cadí La Seu y Araski, con 11-19) y una diferencia de solo tres victorias entre el octavo clasificado -con derecho a play-off, el Estepona- y el decimoquinto (que ha descendido).

Ahora se abre un escenario repleto de incertidumbre. ¿El Club va a seguir invirtiendo para volver a la categoría de oro lo antes posible? ¿O va a ser más conservador, apostando mayoritariamente por el talento de la casa, imitando el modelo de sus homólogos masculinos? Dado que se trata de vasos comunicantes, se abren nuevas incertidumbres: ¿Hay que trasvasar dinero del masculino al femenino para afianzar este proyecto a largo plazo (bajo mi punto de vista, al nivel en el que se encuentra el equipo de hombres actualmente, para dar un salto cualitativo debería recibir una importante inyección económica)?

En la postemporada, los despachos dictarán sentencia…

¿Emplearías una estrategia agresiva o conservadora para volver a la élite?

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay