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¿Sale barato ser un salvaje?

Cada día más, el fútbol está empecinado en demostrarme que es el deporte con más retrasados por metro cuadrado. Como sociedad supuestamente civilizada (aunque Trump, Putin y Netanyahu intenten lo contrario, con todas sus oscuras fuerzas), hay líneas rojas que nunca se deben cruzar. Y el mundo del deporte no tendría que ser una excepción.

Eres un histórico en horas bajísimas (la Recopa ya parace un recuerdo del Pleistoceno, más de tres décadas atrás) y tu equipo está inmerso para la lucha por bajar al tercer escalón del fútbol español. Estamos de acuerdo que, como profesional te estás jugando mucho. Pero que la vida te vaya mal no te habilita a actuar como un enajenado mental.

Aunque es cierto que existen situaciones de juego en las que los jugadores se ponen a 200 pulsaciones, en las que la tensión excede lo extremo, como trabajador debes contenerte. Y la razón es simple: miles de personas y niños te ven por televisión y en clips en las redes sociales y eres su ejemplo en la élite. Andrada me avergonzó hasta el infinito con su doble agresión (la segunda más propia de un boxeador profesional).

Pero lo que más me llena de ira y tristeza es que solo le caigan 12 partidos de sanción. Sí que sale barato ser un energúmeno en el terreno de juego, poniendo en peligro a un compañero de profesión, por mucha pelada de cables que tuviera… Espero que el karma sea justo con el Zaragoza -que se ha puesto de perfil-(yo le hubiera despedido de inmediato) y que baje a Primera Federación para no volver más. Si la justicia deportiva no puede, porque da pena, al menos que intervenga la divina…

¿Crees que es muy blanda la sanción? ¿O realmente no hay para tanto?

Imagen de Lo Age en Pixabay