El último partido acabó con una derrota (la segunda de toda la temporada) y Jujol se colgó la medalla de plata del Campeonato de Cataluña. El sabor fue agridulce, hecho que me parece positivo, ya que este grupo siempre se esfuerza hasta el último segundo de cada partido, queriendo más y mejor.
Viéndolo con unas gafas con cristal verde, el equipo se ha colgado dos medallas de campeón (Copa Generalitat y Campeón de España) y una de plata (subcampeonato de Cataluña). El equipo ha mejorado una barbaridad desde que se inició la temporada en septiembre. Creo que en edades de formación, lo que cuenta realmente es mantener viva la llama de la alegría en los jugadores; incentivar que sigan progresando e ir agigantando las ganas de vivir el deporte y competir como herramienta de disfrute y salud. Y, sobre todo, que aprendan a ser parte de un colectivo, entendiendo que una genialidad puede resolver un partido puntualmente pero que solo un equipo acaba marcando huella.
Con unas antiparras rojas, se ve el desastre, morir en la orilla, haber dejado escapar una oportunidad única de ganar un triplete (que no se sabe si volverá a estar en disposición de conseguirse…). El sabor de la derrota final hace insuficiente y empaña totalmente lo conseguido hasta ahora…
Revisando ayer fotos de cuando empezaron a competir, el equipo ha disputado cinco finales a cuatro del campeonato de Cataluña ininterrumpidas (dos oros, una plata y dos bronces). De ese lejano 2022 solo han repetido, sin excepción, Lluís, Gala y Oriol. Jujol, en ese lustro ha ido incorporando jugadores y otros se han perdido por el camino (empujados por deportes mayoritarios como el fútbol y el baloncesto). Lo que está claro es que el equipo está empeñado en seguir subiendo de nivel para, el año que viene, alcanzar la sexta…
¿Cómo ves la botella?
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