Publicado en

¿Haces memes sin piedad?

A finales de agosto, Netflix me avisó que desde el 1 de septiembre tendría disponible el documental sobre Raygun, la breaker australiana que dejó en estado de shock a medio mundo con su actuación en los JJOO de París 2024. Tenía curiosidad por ver qué se coció entre bambalinas de una de las actuaciones más polémicas de toda la competición. Sin lugar a dudas, fue la deportista más mediática de toda la delegación oceánica (formada por 460 deportistas). Sin entrar en molestos spoilers que te destripen la trama y le quiten emoción al relato audiovisual, el metraje se adentra en un inmensa espiral de emociones, temores y sueños.

Una preparación, presidida por una explosiva combinación de falta de confianza, desorganización, inexperiencia y exceso de expectativas, desembocó una situación difícil de describir y digerir por su protagonista. Ese cóctel Molotov acaba con la ilusión por ser olímpica de Raygun para convertirse en un sufrimiento extremo (como Cristo en el camino del calvario, cargando una enorme cruz demasiado pesada para ella).

Después de la actuación llega el aluvión de críticas, la mofa extrema a nivel planetario, el linchamiento mediático, las teorías conspiranoicas, la vergüenza y la vuelta al sufrimiento como en los nueve círculos infernales de Dante Alighieri. No os cuento más: tenéis que verlo…

¿Te dejas llevar por las redes para criticar a saco? ¿O prefieres hacerte una idea más pausada de todo?

Imagen de Pierre Rigou en Pixabay