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¿Pereza máxima?

Las redes sociales, ese infinito chorizo que recurre hasta a las idioteces más inesperadas, han provocado una degradación de las noticias y del debate público hasta límites enfermizos y patéticos.

Como hay que llenar constantemente el feed, incluso con estupideces, elevamos lo insólito a la categoría de épico. El elemento festivo, en este caso, son unos crocs, los que llevó un corredor ruso en la Maratón de Berlín, estableciendo una marca de 2:30:03. No sé si tiene más o menos mérito que completar la distancia del mítico Filípides de espaldas en 3:25:24. Ya solo me mueve la simple curiosidad para ver cómo estas dos leyendas del deporte serían capaces de enfrentarse a la Whaleathon en Salt Lake City, dando 630 vueltas a una triste rotonda…

Pero para triste y absurdo lo del Balón de Oro. Para variar. El fútbol siempre es capaz de sorprenderme, una y otra vez sin cesar, con su nivel absoluto de egocéntrismo surrealista. Dejando de lado que es una broma de mal gusto que Ferrán Torres esté entre los 30 mejores jugadores, es insoportable el nivel exponencial de narcisismo que se ha alcanzado. El tontolaba que ha ganado un nadaplete y se cree que aún no ha nacido el futbolista que pueda destronarle, combinado con el niñato al que le haría un favor un poco de silencio…

La verdad es que me encantaría que, puestos a ser absurdos, le dieran el Balón de Oro 2026 al corredor de los crocs; ha hecho más méritos fijo que Ferrán Torres…

¿Te cansa tanta tontería deportiva?

Imagen de Esi Grünhagen en Pixabay