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La cultura corporativa engloba el conjunto de costumbres y valores que se desarrollan en el seno de una empresa. Es el conjunto de entresijos que interactúan dentro de una corporación y que acaban configurando la personalidad de la misma. En ocasiones, en el mundo de las compañías, se presenta el dilema del huevo y la gallina. No se acaba de saber si los responsables de recursos humanos escogen el perfil de empleado que encaja a la perfección en los valores empresariales o si, independientemente de ello, el trabajador acaba moldeado -o aplastado, en el peor de los casos- por el modo de operar del grupo.

Lo que está muy claro es que lo que tienes en casa te representa y exporta al exterior los valores de la entidad que les paga y representan. En el mundo del fútbol, su galáctica dimensión mediática hace que cualquier gesto y actuación individual -tanto en el campo como fuera- se amplifiquen exponencialmente. Ayer lo pudimos ver, casi simultáneamente, con dos jugadores del Real Madrid (aunque uno de ellos llevaba enfundada la camiseta de la Roja). Athenea y Vinícius, separados por más de 6.000 kilómetros de distancia, se conectaron telepáticamente para acabar de las misma manera el partido, sancionados por idéntica acción.

Así que, a tenor de los hechos expuestos, sigo debatiéndome en el dilema eterno empresarial: ¿eran así, de serie, ambos jugadores o han pasado por el rodillo de los valores del Real Madrid?. ¿Huevo o gallina?

¿Modelas a tus empleados o ya vienen enseñados de casa?

Imagen de JamesDeMers en Pixabay