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¿La realidad supera ya a la ficción?

Hay tres grandes distopías que captaron mi imaginación y atención durante la adolescencia. Grandes clásicos de la ciencia ficción que, aparentemente, retorcían el día a día hasta límites irreales.

George Orwell, en 1984, mostraba un mundo en el que se manipulaba la historia y existía una vigilancia masiva de todos y cada uno de sus ciudadanos, presidida por una asfixiante maquinaria de represión política.

En Un mundo feliz, Aldous Huxley presenta un mundo inundado por el consumo, la comodidad y la felicidad, en el que se manejan las emociones a través de estupefacientes y cuya sociedad está ordenada en cerradas castas, sin pensamiento crítico.

El largometraje Brazil, inspirado en la distopía orwelliana y dirigido por Terry Gilliam, presenta una sociedad dirigida por las frías máquinas y la burocracia y dirigida por un estado dictatorial. Y todo ello, aderezado con grandes dosis de humor satírico.

Hace unos 10 años creía que el mundo iba evolucionando, progresando y mejorando; pero la realidad imperante en todo el planeta hoy día me está demostrando que vamos en clara tendencia crítica e involucionista. Pienso en todo ello y solo puedo pensar en la frase de Mark Renton en Trainspotting: «Diane tenía razón. El mundo está cambiando, la música está cambiando, las drogas están cambiando, incluso los hombres y las mujeres están cambiando. Dentro de 1.000 años ya no habrá tíos ni tías, solo gilipollas».

Y entonces veo la foto de James Harden, con su Maserati MC20 y sus zapatillas ‘Metamorphosis’ vol.9, y no puedo estar más de acuerdo con el bueno de Renton…

Imagen de Fran Soto en Pixabay

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