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¿Vas demasiado al límite?

El fin de semana pasado, iba en el metro, con Oriol, camino de la exposición inmersiva «Los últimos días de Pompeya» (100% recomendable). En los asientos de delante iba una familia con sus tres hijas. La mayor, de unos diez años, llevaba una sobria camiseta negra lisa con una leyenda que me llamó mucho la atención. Se trataba de una frase contundente y directa, sin ningún atisbo de rodeo. Sobre la oscuridad del fondo de su prenda, destacaba, en letras blancas, No risk no magic.

Es cierto que en el día a día, en la monotonía de la cotidianeidad, no hay margen para lo imprevisto, la novedad o lo inesperado. Todo es como siempre ha sido, siguiendo un guion predefinido y extremadamente previsible. Pero cuando uno sale de su zona de confort, con un nudo en la garganta y mariposas en el estómago, empujando los límites -en definitiva, arriesgando-, suceden acontecimientos fuera de lo común. Y ahí es donde reside lo inexplorado y vive la magia.

Tal vez no hace falta llegar al nivel de Francesco Colombo, con un descenso de locura en la Red Bull Cerro Abajo en Génova, Mientras él negociaba curvas imposibles en calles en las que, en algunos tramos, pasaba poco más que el manillar de la bicicleta y estaba concentrado en su objetivo, yo solo pensaba en las consecuencias de fallar en la trayectoria un triste palmo… Para mí, demasiado riesgo para tanta magia al volante de una bicicleta…

¿Cuánto te arriesgas para conseguir la magia?

Imagen de Foundry Co en Pixabay