La realidad siempre te acaba superando. Cuando crees que juntando un payaso, un idiota y un carnicero, la situación es imposible de superar, aparece Neymar para elevar el nivel. Apurando las últimas opciones para jugar su cuarto mundial (tras sus participaciones en Brasil, Rusia y Qatar), sigue dejando un rastro de polémica, allá por donde circula. Desde su última parada deportiva, nos ha regalado una última perla (extraña mezcla de idiotez y retraso cognitivo, tratándose supuestamente de un adulto de 34 años que en realidad dispone de una edad mental de 6).
Con su declaración misógina (tras su último partido con el Santos), disparando directamente a la menstruación de la mujer como elemento perturbador mental, se ha hecho un Frolián en toda regla. Si sus posibilidades de estar en la lista final de la canarinha se antojaban complicadísimas, las ha dinamitado por completo. Y cuando consideras que lo más lógico y sensato es que el brasileño se quede en casa, viendo los partidos por la tele, calladito, surge la posibilidad de que participe como analista de partidos a través de YouTube. ¿Puede haber algo más terrible para tus ojos que ver cómo juega ahora Neymar? Sí, escuchar cómo habla…
Los idiotas mediáticos es lo que tienen; encuentran cualquier resquicio para seguir mostrando, por inverosímil que parezca, su bajeza personal y moral al mundo (aunque la realidad es que tales narcisistas están simplemente encantados de haberse conocido).
¿Puede el Neymar-analista aportar algo? ¿O más allá del campo su contribución es cero?
