¿Interino eterno del baloncesto?
Isaac Newton estableció la clásica división del arcoíris en siete colores (rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo y violeta). Toda esta amalgama de tonos simboliza la diversidad y la luz tras la tormenta. En algunos sentidos esa pluralidad es buena, ya que ofrece multiplicidad de puntos de vista y formas de afrontar la realidad; pero visto desde un punto de vista negativo genera desarraigo.
Dennis Schröder, jugador de baloncesto, campeón Mundial y de Europa con la selección alemana, es el claro ejemplo de que, en ocasiones, el dejar de moverse puede significar algo positivo. Tras cinco temporadas en los Hawks, equipo por el que fue drafteado en 2013, su carrera empezó a acelerarse de forma hipersónica hasta ponerse la elástica de hasta 11 franquicias diferentes (más de un tercio de toda la NBA). Supongo que alguna mañana se habrá levantado sin saber qué camiseta se puso para jugar la noche anterior. En su enésimo traspaso, pasa de los Kings a recalar en las filas de los Cavaliers (quintos en la conferencia este). Con este último movimiento, ya lleva 12 mudanzas (llegó en dos ocasiones a vestir el equipaje oro y púrpura de los Lakers). Al haber cambiado tanto, ha gozado del privilegio de haber jugado en las tres franquicias más lauredadas de la historia de la NBA (Celtics, Lakers y Warriors), junto con Kermit Whasington (jugador de la década de los 70 y 80).
En sus 13 años en la liga más potente del mundo, parece que se ha instalado en la interinidad, fruto del mercadeo de jugadores y cambios de cromos entre equipos. ¿Conseguirá batir el récord de Ish Smith con 13 camisetas diferentes? Las próximas tormentas deportivas en la NBA dictarán sentencia…
¿Te gusta echar raíces? ¿O prefieres ir como una veleta?
Imagen de Michael Bußmann en Pixabay

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