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¿Tu mente te salva?

El baloncesto esconde su grandeza en jugadas muy determinadas que, en instantes precisos, te pueden destrozar o elevarte más allá de la estratosfera. Se trata de un deporte tan rápido y trepidante que los pequeños detalles se magnifican, sobre todo si el partido está muy igualado. A 33 segundos para finalizar el partido, Conor Morgan -perdiendo de dos-, hizo unos dobles que certificaban un mal partido (con una serie de 0-6 en tiros de campo) y parecían condenar al equipo a la segunda derrota en la Fase Final de la Liga ACB.

A partir de ese momento, el ala-pívot canadiense, en vez de hundirse, tiró a la papelera de su escritorio personal mental todo el partido y se encargó de anotar, en el último ataque del Joventut de Badalona, la canasta del empate.

En la prórroga, apareció en pista un nuevo jugador que metió 5 puntos para empezar a encarar la victoria verdinegra, con un triple y una mate marcando territorio y mostrando poderío. Para que luego digan que en el deporte la mente no cuenta demasiado. Soy de la opinión que a similares cualidades, el cerebro es lo que marca la diferencia. De acabar una actuación decepcionante a ser la chispa que encienda la mecha de la victoria; grandezas del baloncesto…

¿Quedas atrapado en una espiral negativa? ¿O intentas ser positivo haste el final?

photo credit: Playerest El cerebro de Da Vinci via photopin (license)

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