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Deportes y Comunicación | February 8, 2023

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¿Te quedaste anclado en el 31 de diciembre? (2 de 2)

¿Te quedaste anclado en el 31 de diciembre? (2 de 2)
ivanferrer

Tras el parón provocado por las restricciones generadas por el COVID-19, retomamos con Manolo la tradición de correr la Cursa dels Nassos en Barcelona. Se trata de 10 kilómetros mágicos, transitados al atardecer, durante la última jornada del año. Me encanta correrlos en compañía; es la combinación perfecta de compartir y hacer deporte. Todo fue perfecto hasta que llegó el avituallamiento, a mitad de la prueba.

Una ciudad como Barcelona, que transmite una imagen cosmopolita, de innovación y modernidad, debe estar a la altura. Una organización que quiere ser el escaparate del mundo del running, con más de 10.000 participantes, llevando como cabeza de cartel al  gran Jakob Ingebrigtsen (aunque no tomó parte en la salida por una inoportuna inflamación de garganta), no puede cometer errores de bulto propios de carreras familiares de estar por casa dotadas de cero recursos.

Al llegar al avituallamiento, tras el km 5, nos esperaban una hilera de mesas vacías, sin el líquido que por la radio anunciaba Aigües de Barcelona desde hacía días. Un muy deficiente para esta empresa, que nos dejó secos como una mojama a lo largo de toda la prueba. Y encima, en la llegada solo había unas pocas fuentes para hidratarse (sin vasos, obviamente, no fueran a gastar demasiado en recipientes). Eso sí, me obsequiaron con una excitante bebida de almendras que me echaba para atrás.

Decepción total con el Ayuntamiento de Barcelona y La Sansi también; otro par de roscos para ellos. Nunca me había pasado en un carrera una situación tan lamentable y surrealista. El año que viene lo tengo claro; me pondré mi dorsal 2613 de la prueba de 2022 y el dinero de la inscripción me lo gastaré en algo mucho más útil: irme a comer una hamburguesa con Manolo al mediodía.

¿Te siente estafado? ¿O hasta los errores más garrafales merecen una segunda oportunidad?

 Imagen de katja en Pixabay

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