¿Encuentras algo en la derrota?


- ivanferrer
- A 09/01/2018
Hay algo que me atrae y me enorgullece a la vez de mi hija. Esa mezcla de pasión, competitividad y determinación. Se materializa cuando, en un momento determinado del juego, recibe el balón en el perímetro, inclina un poco la cabeza hacia un lado y decide entrar a canasta. Va como un ariete sabiendo que va a tumbar la puerta del castillo. Le da igual si tiene vía libre o si va a sumergirse un bosque de brazos. Le importa poco si tiene que sortear una altura asequible o si se encuentra delante de una mole de 170 centímetros. En ocasiones se lleva un tapón, otras se come un palo y algunas entran. Pero lo que está claro es que cree en sus posibilidades y no duda; y eso me encanta. Como también me gusta que se esfuerce jugando, pero que no le importe demasiado si gana o pierde. Con trabajo tal vez no llegan los resultados; pero lo que está clarísimo es que hay progresión, existe mejora. Lo que os puedo asegurar es que los resultados, sin trabajo, son insostenibles en el tiempo…
Con el paso del tiempo recuerdas grandes victorias con alegría y también enormes decepciones, sin la amargura ni el drama del momento. Te quedas con lo vivido y lo aprendido, al margen de los resultados… Por ello me identifico tanto con los grandes perdedores de las finales de la NCAA de los años 1992 y 1993: la Universidad de Michigan. Un equipo que no se llevó la gloria, pero creó un sello personal y estilo propio, tanto en su juego como en la personalidad del grupo. Cinco rookies, los Fab Five, que decidieron cambiar unas reglas del juego ancestrales del baloncesto universitario. Un equipo que fue más allá de cancha, con todos sus excesos y defectos… No ganaron, pero su huella aún perdura…
¿Debes cimentar tu filosofía en la victoria? ¿Hay lugar para el aprendizaje aunque no llegues a lo más alto?
photo credit: Janitors Black Hawk flight over Riga via photopin (license)
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