¿La envidia te corroe? (cara)

Veo las noticas de la final de Champions League y me gustaría estar allí… Todo lo que pasa en los días previos a un partido definitivo es extremadamente intenso, con conversaciones que te llegan al alma, promesas estratosféricas si consigues llevarte el título, arengas eternas y gestos llenos de simbolismo con el grupo.
Yo, jugando de forma amateur toda mi vida, llegué a tres de esos momentazos. Disputé dos promociones de ascenso para subir a segunda regional de fútbol, y una final del campeonato escolar infantil cuando jugaba al baloncesto en los Salesianos de Málaga. Perdí las tres, pero las temporadas de viví con mis compañeros hasta llegar al último escalón -aunque después muriéramos a dos metros de la orilla- las llego grabadas en mi cerebro para siempre…
La cara de Toni de alegría desbordada cuando ganamos de 4 puntos en las semifinales al San José de Calasanz; la promesa que le hice a Juan que le compraría una camiseta de la selección española con su tres en la espalda si ganábamos al Sant Bartomeu del Grau, el fiestón que nos pegamos desde las 2 de la tarde hasta las 2 de la madrugada para celebrar nuestra primera promoción, las charlas previas al partido en el autocar.
Vale, debo reconocer que me fastidió mucho no salir victorioso en ninguna de las tres oportunidades. Pero es ley de vida: habrá siempre un campeón y otro que se lo puso más o menos difícil, que jugó el mismo partido. Por eso me gusta tanto la tranquilidad y la calma con la que se toma la final Jürgen Klopp. Total, es solo un partido. Seguiremos viviendo y felices…
¿Te tomas la final con mucho dramatismo, con el deber de ganar? ¿O la disfrutas como lo que es, el partido definitivo?
photo credit: Ministério da Saúde Casa de Parto de São Sebastião via photopin (license)
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